Príncipe de Dinamarca.
Escena IV
(Hamlet dirá ese monólogo, creyendose solo. Ofelia, a un extremo del teatro, lee)
Existir o no existir, esa es la cuestión. ¿Cual más digna acción del ánimo: sufrir los tiros perpetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Modir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos.
Escena XIV
Este es el espacio de la noche apto a los maleficios. Esta es la hora en que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo. Ahora podría yo beber caliente sangre, ahora podría ejecutar tales acciones que el día se estremeciese al verlas. ¡Oh corazón! no desconozcas la naturaleza,ni permitas que en este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Dejadme ser cruel, pero no parricida. El puñal que ha de herirla esté en mis palabras, no en mi mano, disimulen el corazón y la lengua; sean las que fueren las exexcraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solitaria que se cumplan. "
Hamlet es un excelente libro.
