Maldito servidor de Bitácoras.
No me deja subir imágenes. No me deja modificar el estilo ni el meú, ni nada de la plantilla. Digamos que el FTP está exánime, melancólico, enamorado, distraído, inexistente, oblicuo, infame, ridículo, muerto, inmóvil, desanimado, es decir, no sirve para un méndigo carajo. Supongo que tiene el equivalente electrónico de la disfunción eréctil. Parece que si uno se pone a checar el foro de Bitácoras, notará que todos estamos igual. No puedo quejarme, porque no pago el servidor, pero probablemente dentro de poco me compre dominio y hosting a precios decentes. Me habeís convencido. Alejandro sufre, sufre. Y uno que es tan afecto a modificar una y otra vez y arruinar y recuperar y arruinar y modificar y cambiar y así. Soy un espíritu nómada. O más bien incomforme persistente, pensando que todo siempre se puede mejorar aunque sea casi inmejorable.
